Luego de que el presidente Javier Milei presentara el proyecto del Presupuesto 2027 ante el Congreso de la Nación, el kirchnerismo reavivó la discusión económica al poner en circulación un fragmento de la intervención de Cristina Fernández de Kirchner durante la Cumbre del G20 celebrada en Cannes en 2011.
En aquel encuentro ante líderes internacionales y empresarios, la ex Jefa de Estado advirtió sobre el paulatino avance de un esquema dominado por la especulación financiera en detrimento de la producción, la generación de empleo y el desarrollo de la economía real.
Frente a la dirigencia global, Fernández de Kirchner defendió un modelo productivo genuino donde la actividad empresarial, la creación de puestos de trabajo y los salarios dignos articulen el motor imprescindible para dinamizar el consumo interno y asegurar el crecimiento sostenido de las naciones.
Durante su discurso, la exmandataria señaló como causa de fondo la absoluta desregulación de los mercados financieros y sostuvo que un sistema económico desprovisto de capacidad de consumo carece de sustentabilidad. A su entender, el funcionamiento del capitalismo exige de manera indispensable que la ciudadanía disponga de recursos para volcar al mercado, mientras las empresas incrementan su volumen de producción y ventas.
“Si no hay consumo, señores, no hay capitalismo, no hay posibilidades de crecimiento de la economía; si nosotros hacemos planes de ajuste, si la gente no puede gastar plata, si la gente está endeudada en el más del cien por ciento de sus posibilidades, yo quiero que alguno me diga cómo vamos a hacer para que vuelva a crecer la economía si no hay consumo. Si el capitalismo es eso, que la gente consuma y que ustedes, los empresarios, produzcan y vendan cada vez más, este es el tema, esto es lo que está fallando. Estoy proponiendo volver al capitalismo en serio, porque esto que estamos viviendo, señores, no es capitalismo. Esto es un anarcocapitalismo financiero total.
En esa misma línea, remarcó que las políticas de ajuste y el sobreendeudamiento de los hogares conspiran directamente contra la reactivación económica, calificando al fenómeno dominante como un anarcocapitalismo financiero descontrolado en lugar de un capitalismo auténtico.
Asimismo, planteó una alerta sobre la viabilidad política e institucional de este esquema. Advirtió que cuando las estructuras democráticas no logran garantizar el acceso al trabajo, la vivienda, la salud y el progreso social, las instituciones sufren una severa pérdida de legitimidad. Para graficar ese escenario, apeló a los antecedentes históricos del continente europeo para ilustrar cómo las crisis profundas e irresolubles pueden allanar el camino al surgimiento de regímenes totalitarios.
Hacia el tramo final de su exposición, instó a los líderes mundiales a establecer regulaciones firmes sobre los sectores financieros que originaron las crisis, concluyendo que la resolución de estos conflictos demanda la decisión política de confrontar los intereses de minorías concentradas para evitar situaciones de descontento social generalizado.
Así las cosas, el debate económico y las medidas implementadas por Javier Milei vuelven a la escena pública y seguramente será el principal punto de discusión en la campaña del año que viene.