Por: Fernando Alarcon
El armado político de Axel Kicillof y su espacio Movimiento Derecho al Futuro atraviesa semanas cruciales. El respaldo original de unos 40 intendentes, obtenido bajo la promesa no escrita de destrabar las reelecciones indefinidas y frenar los límites de la legislación vigente, empieza a mostrar grietas.
En ese marco de promesas incumplidas, la constante presión de La Cámpora y el desgaste de la interna con Máximo Kirchner complican el margen de maniobra del gobernador en la Legislatura provincial.
Ante la falta de avances parlamentarios para reformar la ley votada durante la gestión de María Eugenia Vidal, los jefes comunales comenzaron a mirar con atención hacia otros despachos.
En un reciente encuentro entre La Liga de Intendentes y el líder Frente Renovador Sergio Massa se fijó, por un lado, la postura tajante del FR contra una reforma legislativa de la norma, y por el otro, se dejó sobre la mesa una alternativa directa, que es nada más y nada menos que recurrir a la vía judicial mediante recursos de amparo para suspender la traba y permitir que los alcaldes vuelvan a competir.
La jugada reubica al líder del Frente Renovador en el centro del tablero territorial. Mientras el kicillofismo insiste sin éxito en destrabar la vía legislativa a través de proyectos impulsados en el Senado bonaerense, la propuesta judicial del massismo ofrece un camino de probable efectividad que tienta a los jefes territoriales de cara al escenario electoral de 2027.
Botón de muestra es la declaración puertas adentro de un intendente, casi fundador del MDF, que sostiene que “me tendría que haber sumado a Massa y no a Kicillof”.
En esa disyuntiva están los jefes comunales que se recostaron en los brazos del gobernador bonaerense, único protector (a medias) ante la quita de recursos del presidente Javier Milei.
Con la vista puesta en la reconfiguración del peronismo para enfrentar a la Libertad Avanza, la pérdida del monopolio de la reelección deja debilitado al gobernador Axel Kicillof.
Los intendentes evalúan quién garantiza mejor su continuidad y territorialidad: si la conducción de Kicillof o el pragmatismo de un Massa que se consolida como el gran articulador de la unidad.
Así las cosas, los jefes comunales, que viran para dónde las conveniencias locales muestran un mayor acompañamiento, se moldean sin dudarlo.