Está claro y comprobado que la base electoral propia del peronismo ya no alcanza para ganar una elección nacional. Si bien Axel Kicillof logró ser reelecto gobernador en 2023 con el 44 % de los votos, y en las Legislativas de 2025 el peronismo bonaerense alcanzó un sólido 47 % en su versión distrital, el escenario cambia drásticamente al medir la escala nacional. En ese nivel, el espacio cayó al 40 % de los sufragios en octubre del 2025, perdiendo contra La Libertad Avanza por al menos dos puntos de diferencia.
En este contexto, el armado electoral del peronismo en la provincia de Buenos Aires comenzó a moverse. Bajo la premisa de que “es momento de incrementar el caudal de votos”, la consigna principal es abrir las puertas del espacio a posibles alianzas con dirigentes, diputados y senadores que no venían formando parte de la estructura tradicional.
En la lista de eventuales incorporaciones o acercamientos sobresalen dos nombres claves: Emilio Monzó y Marcela Pagano.
Por un lado, el experimentado dirigente de Carlos Tejedor, Emilio Monzó, ya venía recorriendo el territorio bonaerense y manteniendo reuniones con intendentes desde antes de la cita mundialista, posicionándose como un articulador de diálogo de peso.
Monzó también tiró sobre la mesa al ex presidente de River Plate y dueño del banco Macro, Jorge Brito. El banquero suena en las oficinas de los tres espacios que conforman Fuerza Patria, pero sin grandes movimientos.
Por otro lado aparece la diputada nacional Marcela Pagano, quien se ha convertido en un verdadero dolor de cabeza para la gestión de Javier Milei, no solo por sus duras intervenciones en el recinto de la Cámara baja, sino también por sus reiteradas denuncias contra la administración libertaria.
Según pudo saber PROVINCIA NOTICIAS, la figura de Pagano ya comenzó a testearse formalmente en el territorio bonaerense. Los resultados de los primeros sondeos sorprendieron en las oficinas del peronismo: no solo arrojó un alto nivel de conocimiento entre los vecinos, sino también una favorable intención de voto.
El nombre de la experiodista resuena con fuerza en la mesa de La Liga de Intendentes. Desde ese núcleo de jefes comunales sostienen de manera pragmática que “hay que abrir el juego con gente capacitada, pero por sobre todas las cosas, con llegada real a la gente y que la conozcan”.
Con la mirada puesta en el futuro electoral, el peronismo bonaerense deja en claro que la estrategia pasará por romper la endogamia y sumar figuras capaces de perforar el techo del voto duro.
Así las cosas, el peronismo, que muchas veces es cerrado, y que vuelve a viejos nombres, entre otras polémicas de afiliaciones compulsivas, no descarta sumar adhesiones para volver a ser gobierno en el 2027.