La parálisis de la obra pública nacional generó un fuerte reclamo de la Provincia, pero desde la oposición le recordaron el abandono de los caminos provinciales.
El conflicto por el freno a las obras viales reactivó la tensión política entre la Provincia de Buenos Aires y el Gobierno Nacional. En las últimas horas, se reavivó el pedido formal para que la administración central transfiera la jurisdicción de la Autopista Presidente Perón a la órbita bonaerense, una traza estratégica que quedó paralizada hace casi tres años.
"Una vez más reiteramos el pedido de traspaso a la PBA de la Autopista Presidente Perón, que estaba a punto de finalizarse, y ustedes la frenaron", sentenciaron desde el oficialismo provincial, apuntando directamente contra la Casa Rosada por motivos "políticos y electorales".
Según los fundamentos del reclamo, la finalización de la autopista beneficia directamente a 12 millones de bonaerenses y atraviesa a 12 municipios del conurbano. "Raro querer gobernar una provincia a la cual se asfixia y discrimina todos los días", fustigaron.
Inesperada fue la respuesta del Frente Renovador de Sergio Massa, que en voz de su diputada nacional Marnia Salzmann, le respondió a Katopodis señalando que reclamando por el estado de la Ruta 40.
Como se dijo, la dirigente massista salió al cruce y cuestionó la viabilidad financiera del pedido bonaerense, exponiendo las deficiencias actuales de la red vial provincial.
"Sr. Ministro, con todo respeto, los bonaerenses necesitamos que se termine la Ruta Provincial 40, que está en muy mal estado y se ha vuelto peligrosa para quienes la transitamos", replicó Salzmann, evidenciando el malestar de los usuarios que viajan diariamente por ese corredor.
En ese sentido, la referente opositora sembró dudas sobre la administración de los fondos públicos destinados a las autopistas periféricas: "Si no hay recursos para terminar las rutas provinciales, ¿de dónde van a salir los recursos para la Autopista Presidente Perón?", concluyó.