Por: Claudio Gómez
Ni Pancho Sierra sería capaz hoy de encontrarle un remedio o una sanación a tanta inseguridad que brota desde el suelo sáltense. Los vecinos de Salto ya no dan más. Así lo reconocen desde la dirigencia opositora hasta los propios integrantes del gabinete y trabajadores del municipio, que lo dicen en voz baja para evitar las represalias del intendente kicillofista Ricardo Alessandro.
Mientras algunos de los principales funcionarios de la comuna eligen ir a jugar al Flipper, la sociedad sáltense sufre hora tras hora un robo más. Hasta no hace mucho tiempo, la ciudad parecía una isla en la Segunda sección electoral. Puertas sin llaves, bicicletas y motos “dormían” en las veredas y al otro día estaban ahí, como si nada hubiese pasado.
Hoy “la cosa” cambió. Ya no dejan afuera ni las macetas y mucho menos motos y bicicletas. De ser la capital de mini turismo, por la belleza de su río y costanera, a convertirse en la ciudad de las motos robadas.
Y ahora también de locales asaltados a mano armada, o a roturas de vidrios y puertas de los autos estacionados en pleno centro de la ciudad. Nadie se salva. Ni médicos ni nadie. Pero el Flipper sigue ahí, activo por si algún funcionario quiere ir a jugar una ficha.
Carolina Rodríguez, exconcejal y máxima referente de La Cámpora fue una de las que salió a mostrar las falencias de seguridad que tiene la ciudad de Salto. Sí, La Cámpora, y aunque parezca coyuntural, esta disputa territorial del peronismo no es de ahora, tiene varios años. El kirchnerismo tomó como bandera la queja de los vecinos, creó un sistema de Ojo Vecinal, y no es por aprovechamiento electoral sino que también a causa del amateurismo de La Libertad Avanza, que le dejó “de pechito” el tema al espacio K.
Mediante un video en redes, la exedil camporista apuntó contra el sistema de monitoreo local. Dijo que “fracasó”. Describió que “los recientes robos graves lo demuestran y la inseguridad sigue igual”.
Planteó que “no basta con cámaras ni vigilancia tradicional; necesitamos tecnología moderna, inteligencia artificial y decisión política para recuperar la seguridad en la ciudad”. Y remarcó: “No podemos resignarnos a vivir con miedo”.
Con todo, en Salto ya no dan más, mientras el intendente se muestra en actos del PJ bonaerense o en movidas del gobernador Axel Kicillof en su aventura presidencial, y funcionarios eligen los fichines antes que plantear estrategias para terminar con la inseguridad. Ni Pancho Sierra pudo aventurar este presente de la ciudad.

Camilo Alessandro Secretario y Coordinación General de la municipalidad de Salto

Pancho Sierra