sábado 2 de mayo de 2026 - Edición Nº2705

Actualidad PN | 2 may.

Informe

¿Quiénes tienen más de un trabajo? Las caras del pluriempleo en la Argentina


Un informe de la Fundación Encuentro mostró que el pluriempleo alcanzó en 2025 uno de los niveles más altos de la serie y se consolida como un rasgo estructural del mercado laboral argentino. Lejos de ser un fenómeno marginal, involucra a 1,6 millones de trabajadores/as y se extiende a lo largo de distintos segmentos ocupacionales, territoriales y de ingresos.

Su crecimiento no puede interpretarse como una mejora en la inserción laboral sino, al contrario, por la erosión de los ingresos. Si bien quienes tienen más de un empleo registran mayores ingresos promedio y medianos, esta diferencia se explica fundamentalmente por la acumulación de trabajos y no por mejores condiciones de empleo. En este sentido, el pluriempleo expresa un proceso de intensificación del trabajo más que de mejora en su calidad.

Al mismo tiempo, los datos muestran que no se trata de un fenómeno homogéneo. El pluriempleo presenta una estructura claramente dual. Por un lado, se vincula con estrategias de subsistencia, particularmente en sectores de bajos ingresos y alta informalidad, como el trabajo en casas particulares. Por otro, aparece también en ocupaciones calificadas y en los deciles más altos de ingreso, donde la multiplicación de empleos responde a lógicas de sostenimiento o ampliación del ingreso. Esta dinámica “a dos puntas” refleja que el pluriempleo no puede reducirse a la precariedad, aunque sí está profundamente atravesado por las desigualdades del mercado laboral.

La dimensión de género refuerza esta lectura. Las mujeres no sólo participan más del pluriempleo, sino que presentan tasas significativamente más altas, en un contexto en el que concentran las ocupaciones más fragmentadas y peor remuneradas. En este marco, el pluriempleo aparece también como una forma de gestionar la tensión entre ingresos insuficientes y responsabilidades de cuidado, reproduciendo desigualdades estructurales.

Por otra parte, el fuerte peso de jefes y jefas de hogar muestra que el pluriempleo no es, en la mayoría de los casos, un ingreso complementario, sino una estrategia central de reproducción de los hogares. Esto se ve reforzado por su concentración en las edades centrales, es decir, en etapas de máxima responsabilidad económica.

Finalmente, la coexistencia de niveles relativamente altos de aportes jubilatorios con una proporción significativa de no registrados evidencia que la acumulación de empleos no resuelve las brechas de protección social, sino que muchas veces las profundiza. El pluriempleo, en este sentido, no corrige la fragmentación del mercado laboral, sino que la reorganiza.

En conjunto, los datos muestran que el crecimiento del pluriempleo no es simplemente un indicador de mayor actividad, sino una señal de transformación del mundo del trabajo, donde la estabilidad del empleo cede lugar a estrategias individuales y familiares de multiplicación de ingresos. Más que una anomalía, el pluriempleo aparece así como una respuesta cada vez más extendida frente a un mercado laboral que no garantiza, por sí solo, niveles de ingreso suficientes ni condiciones homogéneas de protección.

 

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