Dirigentes locales vinculados al SUTEBA y a La Libertad Avanza participaron juntos de una protesta en Mar de Ajó. El episodio, que se viralizó en redes, abre preguntas acerca de si existe un diálogo de unión a pesar de las aparentes diferencias discursivas que muestran a nivel nacional.
Hay pocas figuras que, en la escena política nacional, aparezcan tan distantes como el diputado nacional Sebastián Pareja y el sindicalista docente Roberto Baradel. Mientras uno forma parte del armado bonaerense de La Libertad Avanza, el otro es uno de los referentes históricos del sindicalismo docente vinculado al universo kicillofista.
Sin embargo, un pequeño episodio ocurrido el último fin de semana en el Partido de La Costa puso en evidencia una escena poco habitual: referentes locales identificados con ambos espacios coincidieron en una misma acción.
El hecho se registró en la localidad de Mar de Ajó, en el marco de un reclamo impulsado por un grupo de trabajadores de la salud. La protesta, que reunió a una veintena de esos trabajadores, se da en un contexto económico que ya se sabe complejo, atravesado por la caída de recursos y las dificultades de municipios y provincias para sostener servicios básicos y salarios frente al ajuste nacional.
Hasta ahí, la escena podría encuadrarse dentro de la normalidad de un conflicto sectorial. Sin embargo, lo que llamó la atención —y rápidamente comenzó a circular en redes sociales— fue la composición política de quienes encabezaban la protesta.
Por un lado, participaron referentes del SUTEBA en La Costa, entre ellos María Ema Marochi y Vanesa Ramos, vinculadas al espacio que conduce Baradel. Por otro, también se hizo presente los concejales Roxana Cavallini y Ricardo Arébalo, identificados como referentes locales de La Libertad Avanza dentro del armado territorial de Pareja, acompañados por un grupo de militantes.
La coincidencia no pasó desapercibida. En un escenario político marcado por la polarización discursiva, la imagen de sectores juntos que en la superficie aparecen enfrentados pero que, en el territorio, comparten espacios de acción, enseguida abrió interrogantes y elucubraciones.
¿Se trata de una articulación circunstancial frente a un reclamo puntual? ¿O de una dinámica más profunda donde los límites entre oficialismo, oposición y representación sectorial se vuelven más difusos a nivel local?
El episodio, en apariencia menor, funciona como síntoma de un fenómeno más amplio: la política territorial muchas veces opera con lógicas propias, donde las identidades nacionales se diluyen, total “ninguno de los jefes se va a enterar” pero con las redes sociales, muchas veces todo sale a la luz.
En ese marco, lo ocurrido en Mar de Ajó deja una señal que, más allá de su escala, invita a mirar con mayor atención cómo se construyen —y también cómo se superponen— los espacios de representación en el nivel local. ¿O será que hay un incipiente diálogo entre Pareja y el otrora demonizado Baradel que va más allá?
