El suicidio del soldado de la custodia presidencial Rodrigo Gómez generó un terremoto político en el Palacio Municipal de Morón, a 27 kilómetros de la Quinta de Olivos, donde el 16 de diciembre último apareció el cadáver de Rodrigo Gómez. Ocurre que una pieza clave de la banda que extorsionó hasta la muerte al joven de 21 años, trabajaba desde octubre de 2025 nada menos que en el área de Seguridad Ciudadana del Gobierno de Lucas Ghi.
Se trata de Karen Yael Cufré, detenida a principios de este mes acusada de aportar apoyo logístico a la banda de presos que extorsionaba a jóvenes como Gómez. Según la investigación, Cufré integraba junto a su novio Mauricio Duarte Areco, Tomás Francavilla -ambos presos en el Penal de Magdalena- y la pareja de este último una organización criminal que simulaba citas entre jóvenes y mujeres y luego exigía dinero advirtiendo que se trataba de menores de edad. Gómez fue la víctima más resonante de la banda a la que Cufré habría ayudado con logística y cobros desde afuera de la cárcel.
La división Homicidios de la Policía Federal Argentina aportó a la causa el registro de 55 días de intercambios telefónicos entre la víctima Gómez y sus extorsionadores, lo que remonta la maniobra criminal a mediados del mes de octubre del año pasado.
La mujer detenida integra el Movimiento Evita y es una ferviente militante de las huestes del intendente Lucas Ghi. Gracias a ese fervor, Cufré habría ingresado al Municipio de Morón en octubre de 2025, impulsada supuestamente por la concejal ultraoficialista Vanina Moro, líder del Evita en el distrito. A pesar de su nula experiencia en materia de Seguridad Ciudadana y su vínculo directo con un delincuente detenido como Duarte Areco, el secretario del área Damián Cardoso no tuvo inconvenientes en darle trabajo a Cufré en el centro de monitoreo de cámaras de seguridad en Villa Sarmiento, una de las zonas más castigadas con salideras, entraderas, robos de autos y motos, arrebatos y hasta homicidios.
Incluso, en el marco de un supuesto ajuste del gasto público publicitado por Ghi y su jefa de Gabinete Estephanie Franco, la actualmente detenida Cufré se habría visto beneficiada con una descomunal asignación de horas extras. Durante su breve desempeño municipal, la acusada habría cobrado más de 150 horas extras mensuales, lo que significa un promedio de 5 horas diarias de lunes a lunes que se sumarían a las 40 correspondientes por su categoría. En el recibo de haberes de Cufré se da el insólito caso de que el monto de los 787 mil pesos mensuales por horas extras duplican su sueldo básico.
La oposición, que ya presentó un inquietante pedido de informes en el Concejo Deliberante de Morón, destacó que durante el último año el intendente Ghi produjo despidos, recortes salariales y eliminación de horas extras, entre otras medidas supuestamente destinadas a achicar el brutal rojo de las cuentas públicas.
El suicidio de Gómez, el arresto de Cufré y su particular contratación en Seguridad Ciudadana son un nuevo tembladeral en el ya inestable gobierno de Ghi. Mientras inventan cómo justificar el empleo y los privilegios de la ahora detenida, Ghi se involucró de lleno en la interna peronista para lograr que Moro, la jefa política de Cufré y la más luquista de todos los concejales, llegue a la vicepresidencia del PJ local.



