Por: Martina Vivas
A partir de mediados de marzo y principio de abril, el gobernador Axel Kicillof comenzará su gira por el interior del país buscando acuerdos para su objetivo principal: ser candidato a presidente de la nación en 2027.
En ese afán de acordar nuevos pactos con peronistas de todo el país, el mandamás provincial no mira los currículum vitae y suma a polémicos legisladores y sindicalistas con prontuarios.
En las últimas horas se supo que el ministro de Trabajo Walter Correa se reuni{o con Alberto Arrua, diputado nacional del Bloque Innovación Federal de Misiones con el objetivo de analizar políticas laborales y avanzar en una agenda común entre Buenos Aires y Misiones.
Empero, y como se dijo, sin miramientos de los actos de gestión en el Congreso nacional, Kicillof haría “la vista gorda” a la postura del misionero con respecto a la reforma laboral. Es que Arrúa, junto a libertarios y PRO, firmó la solicitud de llamamiento a la sesión especial para que el gobierno de Javier Milei tenga su polémica y cuestionada ley laboral.
El pacto entre Kicillof y Arrúa no es la única polémica. Hace unas semanas el ministro de Gobierno bonaerense, Carlos Bianco, se sentó en la mesa con Luis Barrionuevo, el sindicalista gastronómico que secuestró a un empresario para que involucre a la ex dos veces presidenta Cristina Fernández de Kirchner en causas de corrupción.
El 30 de mayo, madrugada del 31 del 2018, Luis Barrionuevo contaba en el programa Animales Sueltos conducido por Alejandro Fantino, cómo había “escondido”, la víctima dijo secuestro, e influenciado a Elaskar para hablar frente a las cámaras del programa de Lanata.
Ahora, el gobernador Axel Kicillof está cerrando filas con Luis Barrionuevo, el mismo que secuestró a un empresario para que hable en contra del gobierno de Cristina Fernández y con un diputado peronsita que acompaña las políticas de Javier Milei.
Está claro que el gobernador no tiene límites y acumula voluntades haciendo “la vista gorda” y “oídos sordos” al prontuario del gastronómico.
