En la política bonaerense, las matemáticas suelen ser despiadadas y los pragmatismos, indispensables. Entre Santiago Cúneo, Fernando Gray y Alberto Samid sumaron cerca de 200.000 votos en la última elección legislativa nacional en la provincia de Buenos Aires. El dato cobra un peso dramático al constatar que la lista nacional de Fuerza Patria perdió los comicios frente a La Libertad Avanza por apenas 20.000 sufragios.
El dato curioso —y para muchos polémico— es que los tres dirigentes terminaron convergiendo en el esquema del Movimiento Derecho al Futuro. Considerados "parias" por amplios sectores del peronismo tradicional, no dudaron en jugar por fuera del armado oficialista en 2025, una maniobra táctica que terminó beneficiando de manera implícita al espacio libertario.
El caso de Fernando Gray merece un capítulo aparte. El intendente de Esteban Echeverría desplegó una estrategia polémica: En lo provincial, jugó dentro de la boleta de Fuerza Patria, y en lo nacional, compitió con boleta propia por fuera del armado.
Ante este panorama, en los pasillos de la política bonaerense la pregunta resuena con fuerza: ¿Por qué Axel Kicillof lo acepta en su armado?
Fuentes de la Tercera Sección electoral aseguran que Gray "se mueve al mejor postor" debido al desgaste de su gestión local. En el círculo político echeverriense sostienen que su ciclo al frente del municipio está prácticamente agotado, incluso ante la hipótesis de que se reediten las reelecciones indefinidas.
Más allá de las diferencias de armado, Cúneo, Samid y fundamentalmente Gray comparten un elemento aglutinador: un profundo y explícito enfrentamiento personal con el líder de La Cámpora y diputado nacional, Máximo Kirchner.
El reordenamiento del peronismo bonaerense de cara al futuro reabre el debate sobre los límites de la pragmatización política y si la contención de estos dirigentes alcanzará para cicatrizar las heridas de una derrota que se definió por un margen mínimo.