La diputada bonaerense de UCR + Cambio Federal, Silvina Vaccarezza, volvió a cuestionar al gobierno de Javier Milei tras conocerse datos sobre la ejecución del Sistema Vial Integrado (SisVial), que evidencian una fuerte brecha entre lo recaudado y lo destinado a obras en rutas nacionales.
“No sorprenden estos números porque lo venimos advirtiendo desde que asumió Javier Milei. Lo que se paga de impuestos en cada litro de gasoil debe ir a obras viales y no a la especulación financiera”, sostuvo la legisladora, alineada con Emilio Monzó, al referirse al destino de los fondos.
Según la reconstrucción basada en documentación oficial, el SisVial recaudó más de $1,5 billones desde diciembre de 2023, pero solo una parte menor fue destinada a infraestructura. En 2024, la ejecución para obras alcanzó apenas el 11,3% de los fondos; en 2025 subió al 39%, mientras que entre enero y mayo de este año volvió a caer al 18,5%. La subejecución acumulada trepa así al 73,8%.
El sistema fue creado por el decreto 976/01 con el objetivo de financiar de manera exclusiva la construcción, el mantenimiento y la rehabilitación de la red vial nacional a partir de una porción del impuesto a los combustibles líquidos. Sin embargo, los estados contables reflejan que una parte significativa de los recursos fue destinada a inversiones financieras.
Al 31 de mayo, el fideicomiso registraba más de $1 billón en inversiones, con colocaciones en títulos públicos y plazos fijos, lo que alimentó las críticas de distintos sectores políticos y técnicos.
En ese marco, Vaccarezza advirtió por el impacto de la falta de inversión en la economía real. “Mientras tanto, las rutas siguen destruidas y la producción tiene cada vez más costos. Esto demuestra que el Gobierno de Milei y Caputo no tiene un programa económico pensado para producir y crecer”, lanzó.
El reclamo se suma a las advertencias de trabajadores del sector y gobiernos provinciales. Un informe técnico reciente estimó que entre el 65% y el 70% de las rutas nacionales se encuentran en estado regular o malo, en un contexto atravesado por la paralización de obras y la baja ejecución presupuestaria.