La fe y la urgencia mueve a toda la población argentina cada 7 de agosto. Y más en épocas de crisis, donde la desesperación por el pan, la paz y el trabajo supera todo miedo.
Pero en la ciudad de Salto, gobernada por el intendente Ricardo Alessandro, alineado al Movimiento Derecho al Futuro del gobernador Axel Kicillof, a los vecinos y fieles no los detuvo el temor, sino que la intransitabilidad de las calles.
En el municipio peronista, la tradición marca que los peregrinos parten de la plaza principal del casco urbano municipal hasta Berdier, localidad que se encuentra a 14 kilómetros, en donde se encuentra la capilla de San Cayetano. Sin embargo, desde hace varios años, los fieles desisten de concurrir el día 7 ya que, por las condiciones climáticas, por un lado, más el enchastre barrial del camino por el otro, ven truncada la procesión.
Por supuesto, esta situación obligó a los vecinos a marchar el próximo domingo, en teoría mejoraría el clima, y agradecerle y rezarle al santo del trabajo.
Pero hay un trasfondo que supera a San Cayetano, y que tiene que ver con las interminables promesas del intendente y el arreglo del camino a Berdier. Según los lugareños, Alessandro prometió más de 10 veces que “este año se arregla”.
La última promesa fue el 28 de enero, cuando el jefe comunal recibió al gobernador Axel Kicillof, para volver a lanzar el compromiso de la pavimentación de una parte de la traza de la Ruta Provincial 31 que une Salto con Rojas.
Aquel día los lugareños de Berdier se presentaron a la vera de la ruta con carteles de los cuales partían críticas al mandatario provincial por las promesas incumplidas, en conjunto con Alessandro, sobre el arreglo de la calzada de tierra de Berdier.
Con todo, los fieles de San Cayetano de la ciudad de Salto no pudieron rezarle este 7 de agosto, y esperan que el santo del trabajo los “atienda” el domingo 9.