En la cronología visible de lo que sucedía en el Partido Justicialista se veía, pasadas las 15 horas, que desde MDF continuaban con la idea de proponer a Verónica Magario como candidata. La Cámpora, en voz de Florencia Saintout, por la mañana gritaba que “un Kirchner” debía ser quien lleve los destinos del peronismo. Y por la noche, el propio Máximo avisaba que su idea es que sea Axel Kicillof quien conduzca el Partido Justicialista.
Mientras todo eso ocurría, en una rexonida calle Uruguay 580 de la Ciudad de Buenos Aires, un escribano nombrado supuestamente por la Junta del Partido Justicialista, recibía los avales de los que hasta ese momento se iban a presentar como candidatos por cada espacio interno en el PJ.
Por supuesto, y como en todo trámite, siempre falta algo. O hacen que falte. Y en la juntada de avales del peronismo no fue la excepción, ya que, según varios apoderados distritales, se cambiaron las reglas en momento de las presentaciones.
“El sistema está hecho para que no participe nadie. Lo de ayer fue una vergüenza. Pusieron un requisito de último momento y le sacaban 100 dólares a cada lista. Un escribano atendió a más de 80 distritos” contó ofuscado un dirigente a PROVINCIA NOTICIAS que llevó los papeles para anotar a su candidato.
En la denuncia, varios apoderados sostienen que ayer tuvieron que llevar las fichas a Uruguay 580 con firma certificada por escribano o juez de paz más un poder del candidato a presidente. Claro, históricamente, se presentaban los apoderados con la lista, avales y listo.
Como se dijo, en un trámite, algo falta. Los apoderados llegaron a CABA con todo certificado por escribano público local, pero cuando se prestaban a presentar las planillas en la calle Matheu, les decían que la certificación debía estar en la misma hoja del PJ. A eso, le indicaban que se iban a quedar afuera de la contienda si no se cumplía con ese requisito, que tenían que ir la oficina del escribano designado por la Junta del PJ y allí es donde le cobraban 100 dólares o 150.000 pesos. ¿Recibo? Ninguno.
Las quejas crecían y desde el PJ largaron un print que fue reproducido por los grupos de Whatsapp donde se explicaba la movida. “O sea, antes, yo quería certificar a 2 personas, en escribano, en una misma hoja, y no había problemas, ahora querían por separado, y nosotros llevamos a todos en un mismo papel, y para anotar a los otros con la hoja que ellos decían, lo que llevamos no servía para nada. Ahí estaba el negocio de algunos”, contó un apoderado del interior.
Explicaron además los peronistas distritales que no les cabía un gramo más de enojo en el cuerpo, que lo que se solicitó ayer “no figuraba en ningún lado, era una mentira. El escribano no quiso dar comprobantes de pago y con un par hubo lío”, explicaron a este portal.
Y también hubo quejas porque hasta ayer, los apoderados tenían que presentarse el 3 de febrero a presentar avales, y después el 8 a notificar la lista. Claro, un dirigente, por ejemplo, de Bahía Blanca, tenía que pasar más tiempo viajando que el partido. “Quién de los que está afuera va a querer participar así. Nadie”, remató un candidato a presidir el partido en su distrito.
Así las cosas, en el registro de apoderados del Partido Justicialista bonaerense está escrito que todo se firma en mesa de entradas y con eso alcanza, o alcanzaba. Pero ayer alguien cambió las reglas y un escribano habría recolectado 8 mil dólares. ¿Para quién fue la cosecha?