No es novedad que la delincuencia no se toma vacaciones, y mucho menos en la época estival, donde las familias dejan solas sus propiedades para pasar el día en la playa o en algún restaurante.
Se sabe que Mar del Plata es el distrito donde más se concentra la ola de robos. Empero, ahora se le sumó Pinamar, municipio que perdió su tranquilidad que entregaba hace años.
Lo paradójico es que tanto Mar del Plata como Pinamar son gobernados por intendentes y referentes simpatizantes de la mano dura y la aplicación de las leyes, y a veces un poco más allá, para atacar la inseguridad.
Entre el jueves y el domingo pasado, el distrito gobernado por Juan Ibarguren, también por el diputado nacional Martín Yeza, ambos del PRO, sufrió una avalancha de robos que sorprendió a propios y a extraños.
Según pudo saber PROVINCIA NOTICIAS, la modalidad de los robos es “hurto”, ya que los hechos se produjeron sin violencia a personas. Algunos hechos sucedieron en casas ubicadas en la pintoresca Cariló y otros en Pinamar Centro.
Con roturas de cerraduras y de vidrios de autos, los robos se produjeron cuando las moradas y automóviles en momentos en que sus propietarios no se encontraban en el lugar.
Los episodios fueron denunciados en la fiscalía de Pinamar y la justicia actúa para intentar encontrar a los malhechores. Con todo, los que no encontraron momentos de relación y ocio fueron los veraneantes en la ciudad de Pinamar, hasta hace poco el paraíso de la costa atlántica. Ya no parece serlo.