Segunda chance para Kicillof: Es el momento de mostrar “política”

La primera derrota que le propinó Cambiemos hace unas semanas por el tratamiento del proyecto de la ley fiscal impositiva dejó en claro que el mandatario provincial y su equipo no estaban preparados de la mejor manera para llevar adelante este tipo de negociaciones en la provincia.

Algunos le achacan la falta de “muñeca” política y que “entró a las patadas” a la legislatura provincial obviando que no tiene mayoría en ambas cámaras.

El primer error, cuentan en el Frente de Todos, fue no haber roto el bloque de Cambiemos en el Senado. Argumentan que si Kicillof hubiera instado a su compañera de fórmula Verónica Magario a negociar directamente la ruptura de Cambiemos con el el vice gobernador Daniel Salvador el día de la transición, “hoy estos problemas no existirían”.

Entre los fundamentos de esa jugada que no fue, apuntan que las seis bancas que el radicalismo cuenta en la cámara que preside Magario eran, y pueden ser un futuro, vitales para la aprobación de cualquier proyecto controvertido.

Por qué los senadores correligionarios armarían un bloque aparte. Simple. Las más de 30 comunas radicales están con serios problemas económicos. Y este juego de toma y daca, el que tiene la billetera es el que instala las condiciones.

No es para sonrojarse y mucho menos enojarse por esta actitud que finalmente no fue. La política se trata de acuerdos de todo tipo, y hasta la gobernadora María Eugenia Vidal, con su sonrisa compradora y su amabilidad en los timbreos, puso en práctica este tipo de acciones.

Todo es historia que no fue. Lo que no se hizo hasta ahora ya no se hará. Por eso Axel Kicillof, más allá de cambios en el proyecto, debe plasmar y sentar las bases con rosca política. Entender que el 54% del 2011 ya pasó. Inclusive el 52 que lo respaldó en diciembre pasado tampoco lo habilita ha no negociar.

La legislatura provincial es otro mundo, que no se mueve con las mismas lógicas de las maestrías, posgrados o claustros estudiantiles. “Acá te aparecen los Roberto Costa o Maxi Abad y te llevan a la realidad en dos minutos”, afirman en el palacio legislativo.

A pesar de los primeros errores, hoy el ex ministro de Economía nacional, tiene una segunda chance para borrar la primera derrota, y según cuentan en la casa de Gobierno, entendió que llegó la hora de acordar con astucia.

Así las cosas, habrá que ver si la actuación de Verónica Magario por un lado, y Federico Otermín por el otro, le pusieron “la política” que la gestión provincial no practicó en la primera instancia.

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