Cuando se pide negociar “con los chicos en las aulas” pero la escuela se cae a pedazos

Es cierto que los establecimientos educativos de la provincia vienen con falencias de infraestructura desde hace años, y que no se hayan realizado los trabajos pertinentes en su momento, no quita que el actual gobierno no haya reparado en eso.

Por vigésima vez, más de mil alumnos de la escuela 129 Alma Fuerte (ex Normal 3) de La Plata, ubicada en pleno centro de la ciudad, en la calle 58 entre 8 y 9, no tuvieron clases debido a la falta de agua en el edificio.

Además de la falla en el mantenimiento y de la peligrosidad que significa tener las paredes fisuradas, la empresa Absa no concurre a reparar la rotura de caño que existe hace dos años en las inmediaciones del colegio.

Según comentaron los directivos de la escuela, “estamos cansados de llamar a Absa, de ir al ministerio, al consejo escolar y a la municipalidad para que atiendan nuestro reclamo y nunca nos dieron una respuesta”.

Asimismo, consideraron “una falta de respeto pedir, por un lado, que los chicos estén en las aulas cuando se negocian paritarias, pero por el otro se los recibe en una escuela que no está en las mejores condiciones”.

Aguas Bonaerenses asume la concesión en marzo de 2002, en un contexto económico de fuertes limitaciones. En dicho marco, el Estado de la Provincia de Buenos Aires toma un rol activo y crea una sociedad anónima de capital bonaerense.

Sin embargo, no solo las “limitaciones” son de la Provincia, sino que también de la propia empresa.

El Organismo de Control de Aguas de Buenos Aires (OCABA) es el ente autárquico que verifica el servicio y su ajuste a las normas que rigen la concesión, de acuerdo a lo establecido en el Marco Regulatorio (Dec. 878/03), empero, pocas veces se lo ha visto actuar con rapidez.

El OCABA pertenece al ministerio de Infraestructura de la Provincia que comanda Roberto Gigante, ex Ministro de Coordinación y Gestión Publica de Vidal.

No solo se ven perjudicados los chicos por no cumplir con su cuota diaria de aprendizaje, sino que también los padres ven interrumpido su día laboral.

“Yo vengo de Villa Elvira, más de una hora de viaje en micro para enterarme que no hay clases. Ahora tengo que volver a llevarlo a mi casa y regresar, otra vez, al centro de la ciudad para ir a trabajar. Es una vergüenza”, apuntó ofuscada una madre.

“No puede ser que ni Absa ni el ministerio se hagan cargo de un problema que ya lleva dos años. Yo perdí el presentismo en mi trabajo por llegar tarde. ¿Quién me lo paga, Vidal?, lanzó un padre visiblemente molesto.

Así las cosas, más de mil alumnos se quedaron sin clases, hecho que por estas horas está en boca de todos. ¿Con los chicos en las aulas pero con pésima infraestructura?, se preguntan algunos.

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