Respuesta de María Laura Ramírez a las críticas de Pichetto hacia La Matanza

Por María Laura Ramírez*

Las ofensivas palabras hacia el Pueblo de La Matanza del Senador Nacional Miguel Ángel Pichetto, en el marco de una entrevista periodística, merecen nuestro más alto repudio.

Éstas fueron sus declaraciones cuando le consultaron por la cantidad de asistentes confirmados para una reunión que él impulsa en Gualeguaychú: “No es importante el número. Si se trata de número juntamos plata, alquilamos colectivos, traemos gente de La Matanza, tocamos el bombo, cantamos la marcha peronista y ya que estamos también el hit del verano para darle aún más degradación al sistema político argentino. Eso no es lo que nosotros queremos hacer. Es otro estilo, otra estética, otra comunicación, similar a toda mi experiencia en la política argentina. Una mirada más ligada a lo racional que a lo emocional”.

En principio, la expresión popular no degrada el sistema político, es el acto más puro de la democracia. En este sistema político, el poder es del Pueblo y nosotros los representantes electos somos quienes debemos escucharlo, y por eso es importante que se exprese libremente.

Por otro lado, parece que le interesa usar “otra estética”, “otra comunicación”, y por eso reniega del bombo y la marcha peronista. Su forma de comunicar me recuerda unas palabras de Néstor Kirchner: “El que es extremadamente educado, modosito, se porta muy bien, y se inclina siempre frente al poder determinado y no defiende los intereses que tiene que defender, termina de rodillas y arrodilla al país”. Sus acciones le dan la razón a esta frase. Por eso levantó la mano al indebido pago de los fondos buitres, al endeudamiento desenfrenado del oficialismo y ahora se pone de rodillas para pedir un aumento en su dieta de Senador Nacional al Poder Ejecutivo.

Su “mirada más ligada a lo racional que a lo emocional” lo llevó a votar por el robo a los ciudadanos más humildes de nuestro país. Su responsabilidad en la aprobación de la reforma previsional es la muestra más distintiva de que las personas como él ejercen su representación basándose en racionalidades que nublan el juicio sobre la realidad, socavando valores como la solidaridad y torciendo convicciones; que recuerde que los peronistas trabajamos por la Justicia Social. Las racionalidades llevan a creer en teorías como la “del derrame”, que se cargó la dignidad de nuestro Pueblo en la década de los 90.

Eliminar lo emocional abre el campo para esas racionalidades. Si los representantes del Pueblo como Pichetto hubiesen equilibrado lo emocional con lo racional, no hubiesen perdido la sensibilidad hacia los más humildes: nuestros jubilados, los niños que son nuestro futuro y los héroes de nuestra Patria.

Si ser plenamente racional y renegar de lo emocional, el bombo y la marcha peronista nos separa de Usted, bienvenido sea que seamos diferentes.

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