Nota de opinión: “Un justo reclamo”, por Marcelo Daletto

Muchas voces se levantan para poner en duda si a la provincia de Buenos Aires le corresponde la reparación del Fondo del Conurbano. Sólo alcanza con repasar la historia para comprender lo justo y pertinente de nuestra demanda.

En un país federal como la Argentina, donde las Provincias tienen autonomía para definir los mecanismos de recaudación y las decisiones de gasto, debe existir un sistema de coordinación fiscal que defina de qué manera se distribuirán los recursos nacionales hacia cada provincia.

Eso se llama Coparticipación Federal y fue estipulada en 1973. En ese momento, se determinó que la provincia de Buenos Aires participaría del 27,99 por ciento de la masa a distribuir.

En 1988 el Congreso de la Nación sancionó la nueva Ley de Coparticipación Federal 23.548 a través de la cual nuestra Provincia perdió casi 6 puntos y medio de la masa coparticipable, situación que le trajo pérdidas a los bonaerenses.

A partir de allí empezó la necesidad de recomponer las finanzas provinciales y darle un tratamiento a la problemática estructural del Conurbano Bonaerense, causada por la fuga de recursos y una alta concentración poblacional.

La salida que se encontró a ello en 1992 y con el objetivo de recuperar los puntos perdidos, fue la creación del “Fondo de Financiamiento de Programas Sociales en el Conurbano Bonaerense”, más conocido como Fondo del Conurbano y que se nutre del 10 por ciento de lo recaudado a través del Impuesto a las Ganancias.

Así, la provincia de Buenos Aires recibió 252 millones de pesos en 1992, 427 millones en 1993, 582 millones en 1994 y 623 millones en 1995 y que eran sumas relevantes para las finanzas provinciales de entonces.

Sin embargo, la magnitud de esta ayuda no duró y, en 1995, el Gobierno Nacional introdujo un tope de 650 millones al Fondo del Conurbano y estableció que, si había un excedente, se repartiera entre todas las provincias.

Por ejemplo, en 1996 la Provincia recibía 650 millones de pesos, un 95,6% del Fondo, momento en cual el excedente que iba al resto de las Provincias era de 30 millones de pesos; mientras que en 2016 la Provincia recibió el 1,5% del Fondo contribuyendo con un excedente de 42.600 millones al resto de las Provincias.

Sin ir más lejos, en 1996, 650 millones representaban el 8,3 por ciento del presupuesto provincial y hoy sólo equivalen al 0,12.

Con el paso de los años, ese tope que acompañó la entonces senadora Cristina Fernández de Kirchner, terminó licuando el monto específico, y dañó el porcentaje de coparticipación relativo respecto a otras provincias, porque el excedente por encima del tope se distribuye entre todas. Es decir, hoy participar del “excedente” se ha tornado más beneficioso que ser titular del Fondo del Conurbano Bonaerense.

Así, la Provincia que aloja al 38,9 por ciento de la población argentina, y que aporta el 37,4 por ciento a la recaudación nacional, recibe sólo el 21,5 por ciento de la coparticipación –o el 18 por ciento de la masa total- y vemos además como cada año se diluyen aún más nuestros recursos producto del tope nominal.

El tope establecido en 1995 hizo que le sacáramos dinero a los bonaerenses para que lo recibieran otras provincias. Si logramos recuperarlo, podremos solucionar el déficit de infraestructura de la Provincia que hoy equivale a 500 mil millones para obras hidráulicas que permitan reducir el riesgo de inundabilidad; para repavimentar 10.000 kilómetros de rutas; para mejorar la calidad de los servicios energéticos; para redes de agua y cloacas; para reacondicionar hospitales y escuelas; y para poder reducir el déficit habitacional. Es decir que, con el dinero nuestro, paguemos todas estas obras que tanto necesitamos.

Nuestra Gobernadora María Eugenia Vidal recibió una Provincia quebrada. No es justo que los bonaerenses tengamos campos inundados, rutas inseguras, carencia de obras de agua y cloacas; y hospitales y escuelas sin la debida infraestructura e insumos.

Cuando se puso el tope se dejó en claro que ser titular del Fondo era recibir el 90 por ciento del 10 del excedente, pero hoy queda claro que participar del “excedente” es más beneficioso que ser “titular” del Fondo del Conurbano.

*Marcelo Daletto, diputado provincial por Cambiemos, Presidente de la Comisión de Presupuesto e Impuestos de la Cámara de Diputados bonaerense.

Dejá un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *